lunes, 21 de septiembre de 2026
El segundo entierro de Garrido. V
Yo ya imaginé tu entierro o tu velación hace unos cuantos años. Me equivoqué en dos cosas en el tanatorio y en el sexo de tus hijos.
Hay una cosa en la que me gustaría tener razón: en que le hayas dejado la tarjeta a alguien, ahora que ya estás muerto. O que aparezca entre tus cosas.
Cuando te vas de este mundo con algo de tiempo es bueno dejar los asuntos cerrados. Quizás le diste la tarjeta a J y entonces ya no hay nada que hacer.
Hay quien dice que es de mal gusto hablar mal de los muertos, quizás no es bonito, pero lo que no podemos hacer es ecumbrar y divinizar a alguien sólo porque haya muerto cuando alguna de sus costumbres o formas de actuar deje mucho que desear.
Ya lo decía el otro J "la verdad nos hará libres"
No habrá tenido un momento de arrepentimiento estando en el hospital? Como dices, joder, la tarjeta, esa familia que tanto confío en mi, y que siempre me invitaban a marisco cuando iba a Vigo, tienen derecho a enterrar de todo a Déborah.
ResponderEliminarSería maravilloso que alguien devolviese la tarjeta, ahora casi muertos todos.
ResponderEliminarSería un gran acto de justicia. A veces pienso que habría que haber dicho en vida de este señor que fue él quien recogió la tarjeta y haberle preguntado por ello.
Repaso los tres grandes casos que llevó: Déborah, Salgado y María José Arcos aquí en Galicia: tres absolutos desastres y son temas difíciles porque todos tenían un autor bastante claro.
Luego está su leyenda comercial, que esa es otra…
Quise decir que no eran temas difíciles.
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