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jueves, 3 de marzo de 2016

Asesinato en la redacción

Pasó de editar portadas y de escribir los perfiles de contraportada a la "puta calle". Alguien pidió su cabeza, y se la dieron.No les gustaba lo que escribía, era demasiado crítico; necesitaban a alguien más dócil, más tibio. Un guionista "al dictao". Y allá se fue el redactor, al museo de los periodistas olvidados porque aquí mola menos el periodismo que un patrocinador.Y lo podían haber puesto a redactar las esquelas o la televisión; pero prefirieron cumplir servilmente los designios del patrocinador.Y no es la única vez!

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