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sábado, 3 de agosto de 2013

Fin de la cita

Mariano no tiene quien le escriba, quien le escriba bien. Mariano es un personaje en busca de autor. Si fuera un concursante de Gran Hermano o de Gandía Shore sería al que le asignaron el redactor de prácticas. Uno que copia y refríe los comunicados,lo peor del periodismo y de la literatura e incluso del cine y la política es copiar. A Mariano le falta un guionista, o un redactor, o un comunity manager. ¿Quién lo hace ahora?¿ El de Mariló Montero, el de Sara Carbonero o el comunity manager de Toni Cantó? Más creativo es el guionista de Dolores de Cospedal, aunque claro también cuenta con mejor actriz. Con nervios de acero y cara de cemento armado: "una indemnización en diferido", sí Mariano sí, menos mal que no fue en directo como la comparecencia plasma. Y qué más decir, reiterar la importancia de la buena puntuación; los discursos deberían llevar también indicaciones gestuales, y así aún nos reiríamos más. Y el hombre este los debería de grabar y ver con su asesor. Claro que si su equipo ni siquiera repasa lo que escribe, qué carallo van a ensayar los discursos. Lo importante es que puntúe: se acabó y punto, lo digo entre comillas, punto pelota, punto final, punto seguido, abramos paréntesis y por qué no: fin de la cita. La verdad es que no pueden hacerlo peor. Punto final.

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